Indice de preguntas:
Es creencia común entre algunos de nuestros clientes, que a mayor crianza de un vino (tiempo en barrica y botella), mayor debe ser su precio. Al igual que las cosechas malas o buenas no existen, si no que hay uvas buenas o malas, un vino es bueno o malo, y por tanto su precio mayor o menor, por una multiplicidad de factores que van mas allá de la crianza, concepto, si lo es de algo, mas financiero y de coste que de otra cosa. Es importante recordar, que el concepto de tiempo y crianza ni es único ni general, si no que depende de la "legislación" última de cada Denominación de Origen. Por tanto, para empezar, la crianza de aquí, puede ser distinta a la de allá. Adicionalmente, factores tales como la mayor o menor selección de la uva y por tanto su precio, tipo de barrica, juventud de las mismas o edad del viñedo influyen porcentual y mayoritariamente más que la crianza. Por ultimo, señalar que un gran numero de los mejores y mas caros vinos de nuestro país ya, hoy, no están calificados por crianza. Si lo estuvieran, es posible que ni siquiera fueran Crianzas. subir
Cada vez son más los clientes que nos preguntan por la conservación de vino en barrica en su propio domicilio. Las barricas deben ser de roble, tienen que estar limpias, desinfectadas por dentro y nunca deben barnizarse por fuera. Los procesos de crianza se aceleran cuanto más pequeñas son las barricas. Los vinos con poco grado y acidez o bajo contenido en taninos y color son inadecuados para la crianza. La barrica debe estar siempre llena y su boca perfectamente cerrada, de esta manera se evitarán las excesivas oxidaciones y riesgos de avinagramiento. Un exceso de tiempo en barrica puede originar vinos de mala calidad. Cuanto más larga es la crianza más riesgos se corren. subir
Lo ideal sería, si se dispone, acondicionar una habitación exclusivamente para la creación de una bodega. Esta habitación tendría que ser interior y a poder ser diera a un patio. No debería tener calefacción, así como disponer de poca luz, buena ventilación, temperatura y humedad reguladas y, por último, que las paredes estuvieran forradas de fibra de vidrio. subir
La adquisición de los vinos para nuestra bodega atenderá a nuestro gusto personal y a nuestras posibilidades. Es conveniente tener un amplio repertorio de vinos de diferentes tipos, donde no deben faltar los mejores de nuestro país, para degustarlos en cuantas ocasiones se precisen. De todas maneras si no se tienen muy claras las preferencias, un buen criterio puede ser el siguiente: 60% Tintos, 20% Blancos, 10% Generosos, 5% Rosados y 5% Espumosos. subir
Provoca una evolución en los vinos, modificando color, aroma y sabor. La acción del oxígeno, que es filtrado a través de las duelas de roble, influye en el color de los vinos, proporcionándoles una mayor limpidez y finura como consecuencia de la oxidación de los taninos y materia colorante del vino. Con la crianza en barrica, los vinos pasan de colores morados, a los matices ladrillo o teja de los vinos más viejos. La acción del oxígeno también influye en el aroma. De los aromas frutales, característicos de los vinos jóvenes, se pasa al clásico bouquet producido por la crianza. Por último, la crianza también influye en el gusto, convirtiendo las sensaciones de dureza, astringencia y ligero amargor en sensaciones más gratas, suavidad, elegancia, equilibrio y redondez. subir
Por supuesto. El elaborar algunos vinos en capacidad de 1,5 l. no es un capricho. Las botellas magnum reúnen una serie de ventajas que responden a criterios de calidad. Por un lado, está demostrado que al tener más capacidad la botella, la evolución del vino es más lenta y pausada, logrando una gran uniformidad y estabilización e incluso consiguiendo que la duración del vino sea mayor. Esto es posible gracias a que la relación entre cantidad de oxigeno y vino de la botella es la mejor de las posibles. Otra de las grandes ventajas de este tipo de botella está en la restauración. En los últimos años se está poniendo de moda en los restaurantes del país la presencia de magnum en la mesa. Esto responde a que los comensales en mayor número que quieren degustar un solo vino, encuentran en este tamaño la medida perfecta y no tienen que abrir varias botellas. subir
La gente cree que esta terminología obdece a que un vino es mejor que otro según sea crianza, reserva o gran reserva. Estos calificativos que se otorgan obedecen a unas reglamentaciones que los vinos deben pasar para alcanzar estos términos. Lo que cambia en cada uno de ellos es su permanencia en barrica y botella. Explicaremos lo que significa cada tipo: Crianza: vino que ha permanecido 24 meses entre barrica y botella, y al menos seis meses los ha pasado en barrica. * En Rioja y Ribera del Duero la permanencia en barrica debe ser de 12 meses. Reserva: vino que ha permanecido 36 meses entre barrica y botella, y al menos 12 de ellos los ha pasado en barrica. Gran Reserva: vino que ha permanecido 60 meses entre barrica y botella, y al menos 24 de ellos los ha pasado en barrica. Estos requisitos para las distintas categorías son para los vinos tintos. subir
No es correcto decir que algunos vinos se sirven fríos y otros a temperatura ambiente, ya que dichas temperaturas pueden ser bajas o por el contrario muy elevadas. Cada tipo de vino tiene su temperatura de servicio idónea y es muy importante conocerlas. A continuación os especifico los diferentes tipos de vino con sus temperaturas de servicio: Los blancos dulces (moscateles ....) entre 4º y 7 º C. Los vinos blancos jóvenes secos conviene que se sirvan entre 6º y 8º C. Los blancos criados o fermentados en barrica entre 9º y 12º C. Los vinos rosados entre 9º y 12 º C. Los vinos tintos jóvenes entre 13º y 16º C. Los tintos de crianza (ligeros) entre 15º C y 17º C. Los tintos reservas y grandes reservas 18º C. subir